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Calidad del aire, el índice de calidad del aire ICA

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Calidad del aire

Cómo se mide la calidad del aire. ¿Qué es el índice de calidad del aire?

La calidad del aire afecta muchos aspectos del día a día de los ciudadanos, incluyendo no solo su salud y el medio ambiente en el que viven, sino también aspectos como el desempeño en el trabajo. Por lo tanto, cada vez son más comunes las medidas e instrumentos gubernamentales para comprobar la calidad del aire.

El desarrollo de nuevas tecnologías facilita la medición de la calidad del aire, incluso en espacios interiores. En este artículo, se profundizará en el índice de calidad del aire europeo, los parámetros que hay que tomar en cuenta al valorar la contaminación en espacios interiores y diferentes sensores para identificar y ayudar a optimizar la calidad del aire en el hogar.

¿Qué es el índice de calidad del aire?

En 2017, la Agencia Europea del Medio Ambiente estableció un nuevo índice de calidad del aire, para que las personas tuvieran la posibilidad de consultar esta información en cualquier región o ciudad europea. Haciendo uso de los datos recogido por más de 2.000 estaciones distribuidas por todo el continente europeo, este índice facilita información actualizada sobre la calidad del aire.

Los usuarios pueden consultar la calidad del aire de cualquier región o ciudad europea mediante un mapa interactivo. El mapa proporciona una visión general de la situación en una determinada estación, tomando como referencia el peor registro. Dependiendo de la calidad del aire, el mapa adjudica al área un color.

Las mediciones se realizan tomando en cuenta los cinco contaminantes principales que son nocivos para la salud del ser humano y para el medio ambiente. Estos son:

  • Las partículas en suspensión (PM2,5 y PM10)
  • Dióxido de nitrógeno (NO2)
  • Dióxido de azufre (SO2)
  • Ozono troposférico (O3)

La escala del índice de calidad del aire o ICA

Para medir el índice de calidad del aire (ICA) se utiliza una escala que va del 0 al >500. Esta escala cuenta con seis categorías que reflejan diferentes niveles de peligrosidad, que además estarán representadas por un color. Un índice más alto indicará una peor calidad del aire y viceversa.

Las categorías son las siguientes:

Buena: ICA 0-50, color verde

Moderada: ICA 51-100, color amarillo

Dañina para la salud de grupos sensibles: ICA 101-150, color naranja

Dañina para la salud: ICA 151-200, color rojo

Muy dañina para la salud: ICA 201-300, color morado

Peligrosa: ICA mayor a 300, color marrón

Consecuencias de una mala calidad del aire

Tomando en cuenta la escala de peligrosidad, informes recientes de la Agencia Europea del Medio Ambiente destacan que los individuos que residen en ciudades europeas están expuestos a una contaminación atmosférica nociva según los estándares de la Organización Mundial de la Salud. Especialmente preocupantes son las partículas finas conocidas como PM2,5, pues se trata del contaminante más dañino.

Esta contaminación del aire tiene consecuencias. Por ejemplo, los datos indican que, en el año 2014, 400.000 europeos perdieron la vida de forma prematura debido a las PM2,5. Otras consecuencias negativas de una calidad del aire deficiente son una menor productividad de los trabajadores, la subida de los gastos médicos y el deterioro del medio ambiente, afectando cultivos, suelos, ríos, lagos y bosques.

No todas las noticias son malas. En los últimos años, gracias al abandono progresivo de los combustibles fósiles, el desarrollo de nuevas tecnologías y nuevas leyes, la calidad del aire en Europa ha mejorado.

Calidad del aire en espacios interiores

Como cada vez es más común pasar más tiempo es espacios interiores y dada la hermeticidad de los nuevos edificios, es importante tomar en consideración la calidad del aire interior. Contrario a lo que muchos puedan pensar, la mayoría de los contaminantes del aire interior se producen dentro de las construcciones o edificios.

La actividad normal dentro de un edificio, en el que viven y circulan personas y mascotas; los materiales con los que fue construido, el mobiliario de las viviendas, la limpieza o la quema de combustibles generan variedad de contaminantes.

En definitiva, y más allá de su origen, estos contaminantes presentes en el aire de espacios interiores pueden tener consecuencias adversas en la salud, por lo que resulta esencial conocer cuáles son los niveles de calidad del aire en nuestro entorno.

Para ello, basta en muchos casos con conocer algunas de las sustancias nocivas que están presenten en el aire que respiramos. Al saber esto y el grado de humedad relativa, será posible diseñar una ventilación adecuada para nuestra vivienda o lugar de trabajo.

Medir la calidad del aire en el hogar

Para medir la calidad del aire en espacios interiores, será necesario analizar los siguientes parámetros:

1.    Nivel de dióxido de carbono o CO2

Se trata de un indicador fundamental para identificar la necesidad de renovar el aire. Este gas inodoro e incoloro presente en la naturaleza no es tóxico, pero puede ocasionar el desplazamiento del oxígeno. Además, altas concentraciones de CO2, a partir de 30.000ppm (partes por millón), pueden causar asfixia.

La medición de los niveles de CO2 se está utilizando durante la pandemia del Covid 19 para estimar el grado de ventilación existente en espacios interiores, se ha comprobado que la propagación del coronavirus en interiores poco ventilados es mucho más fácil que en interiores ventilados o en exteriores (Esta situación ha provocado que se estén solicitando purificadores de aire para tratar de evitar el contagio del coronavirus al máximo en los espacios cerrados con poca ventilación)

 2.   Nivel de dióxido de nitrógeno o NO2

La exposición prolongada a este compuesto tiene relación con varias enfermedades respiratorias. Se trata de un compuesto químico gaseoso con efectos tóxicos e irritantes. Se genera de forma natural en eventos como erupciones volcánicas, incendios o también debido a la descomposición de nitratos orgánicos.

3.   Niveles de dióxido de azufre o SO2

Este compuesto se emite principalmente en la combustión de combustibles fósiles y de carbón en centrales eléctricas o sistemas de calefacción central. Se trata de un gas incoloro que cuenta con un fuerte olor y efecto irritante.

4.   Nivel de Formaldehido.

Se trata, tal vez, del compuesto químico orgánico más producido a nivel mundial. Forma parte de los compuestos orgánicos volátiles o VOC y se utiliza ampliamente en la industria. Entre sus características está que es muy inflamable y volátil.

5.   Nivel de material particulado

Este término se refiere a la combinación de partículas sólidas y líquidas, ya sea orgánicas o inorgánicas, que se hallan suspendidas en el aire y pueden producir reacciones químicas. Algunos de los compuestos que se encuentran en este tipo de material son nitratos, amoniaco y sulfatos.

Sensores para valorar la calidad del aire

Detectar estos compuestos o medir la calidad del aire en nuestra vivienda ya no es difícil, pues se han desarrollado dispositivos que pueden medir e incluso controlar la calidad del aire, mediante el uso de sondas, sensores y controles inteligentes.

Estos dispositivos se pueden utilizar de manera individual o de forma conjunta, y nos ayudarán a mejorar la ventilación de los ambientes interiores para garantizar que respiremos un aire más limpio y saludable para nuestro organismo.

Algunos de estos sensores son:

  • Sensores de CO2. Este tipo de sensor tiene la capacidad de medir la presencia de dióxido de carbono en partes por millón (ppm). El más común es el que utiliza infrarrojos, que a una longitud de onda determinada son capaz de absorber la energía de los compuestos.
  • Sensores de concentración de compuestos orgánicos volátiles (VOC). Este sensor detecta VOC, sustancias químicas con carbono que se pueden encontrar en la mayoría de los seres vivos y que son volátiles, por lo que se transforman con facilidad en gases o vapores. Este tipo de sensor sigue una referencia parecida a un sensor de CO2, al también expresar la medición en partes por millón.
  • Sensores de humedad. Tal vez el más común, mide la humedad relativa y la temperatura de un espacio determinado. También son conocidos como termohigrómetros y su popularidad radica en la relevancia que tiene el nivel de humedad en la calidad del aire de espacios interiores.
  • Sensores de PM 2,5. Suele tratarse de sensores tipo láser que miden las partículas finas en suspensión. Como se mencionó anteriormente, estas partículas de origen variado pueden ocasionar dolencias respiratorias o cardiovasculares.
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