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Toperas de ferrocarril para parar un tren ¿En qué consisten y qué tipos existen?

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Topera de tren

Toperas o topes de ferrocarril para evitar choques contra el final de vía

Los trenes, cuando finalizan su recorrido y llegan a la estación de destino, no se detienen porque sí. Para hacerlo de forma segura, es absolutamente indispensable que la vía cuente con una topera ferroviaria. Sin embargo, no todas son iguales. Aquí queremos hablarte de los diferentes tipos que existen en detalle.

¿Qué es una topera ferroviaria?

Una topera ferroviaria es, fundamentalmente, un dispositivo fijo que se coloca al final de una vía y cuya función es la de detener completamente y de forma segura el tren que llega en movimiento. Este, previamente, habrá activado su sistema de frenos para disminuir su velocidad. Sin embargo, este es el aparato encargado de que se sitúa en el sitio exacto para que los pasajeros puedan bajarse en el lugar específicamente indicado para ello.

Principales tipos de toperas de tren

En primer lugar, debemos decir que existen dos grandes categorías de toperas ferroviarias. La primera está conformada por las llamadas toperas rígidas que, generalmente, se fabrican en hormigón o metales de gran resistencia. Sin embargo, cada vez se instalan con mayor frecuencia las toperas deformables, que son elaboradas en materiales elásticos y que ofrecen una mayor amortiguación.

Cualquiera de estos dos tipos de toperas es capaz de detener eficazmente trenes cuyo peso ronde las 1200 toneladas y que viajen a un máximo de 10 km/h de forma segura. De hecho, garantizan que no sufrirán problemas ni daños ellas mismas ni los trenes y sus pasajeros. La siguiente clasificación de toperas la hemos obtenido de la página de la empresa Llalco, una empresa de ingeniería especializada en la instalación de este tipo de elementos en los finales de vías de trenes a lo largo de todo el mundo, en el siguiente enlace se puede ampliar información sobre las toperas de tren de Llalco.

Toperas ferroviarias de gas-hidráulicas fijas

Disponen en su interior de una serie de cápsulas de gas-hidráulicas con una gran capacidad de absorción de energía. Además, dichas cápsulas tienen una gran capacidad de compresión y descompresión, de modo que, después del impacto, recuperan rápidamente su forma original y vuelven a estar listas para actuar.

Se calcula que estas toperas tienen la capacidad de absorber más del 99 % de la energía del impacto. Además, el amortiguador no se contrae de una sola vez, sino de manera progresiva y a una velocidad calculada para minimizar los efectos del golpe. Ofrecen también las ventajas de no necesitar apenas de mantenimiento, de resultar más económicas que otros tipos y de resultar extraordinariamente fiables.

Toperas ferroviarias de gas-hidráulicas deslizantes

Se trata de una variante del tipo comentado anteriormente pero que persigue una finalidad diferente. De hecho, emplea el mismo sistema de cápsulas de gas que hemos descrito hace unos instantes.

Sin embargo, mientras que las toperas ferroviarias de gas-hidráulicas fijas se deben colocar en el extremo final de la vía, las deslizantes pueden ubicarse en cualquier otro tramo, lo que hace que sean más versátiles y útiles en caso de precisar una frenada de emergencia.

Además, poseen otra peculiaridad. Cuando el tren que necesita ser frenado impacta contra ellas, estas se deslizan unos metros a través de la vía mientras amortiguan el golpe. Esto las capacita para absorber la energía de impactos más duros y ocasionados a mayor velocidad.

Toperas ferroviarias de fricción

Aquí hablamos de una tipología más antigua que ha sido utilizada durante muchos años. En concreto, cuando el tren choca contra una topera de este tipo, la deforma y la empuja varios metros atrás. En ese momento, dicha topera arrastra tras de sí un conjunto de mordazas provistas de una serie de zapatas sujetas firmemente a la vía, lo que sirve como sistema de frenado adicional.

Por lo tanto, puede decirse que la energía cinética del tren en movimiento es transformada, gracias a este tipo de toperas, en energía calorífica gracias a sus zapatas, lo que logra reducir su velocidad rápidamente hasta detenerlo por completo. Eso sí, el resultado es el de una frenada mucho menos predecible que la proporcionada por las toperas de gas-hidráulicas fijas o deslizantes.

Calzos de parada por fricción

Poseen el mismo sistema de funcionamiento que las toperas ferroviarias de fricción. No pueden definirse exactamente como toperas, pero sí como sistemas de frenado para trenes. Se colocan en la propia vía y, gracias a sus zapatas, son capaces de disipar la energía generada por el impacto del tren contra ella. Están específicamente diseñadas para áreas de estacionamiento en las que operan vehículos de poco peso y a escasa velocidad.

En definitiva, estos son los tres principales tipos de toperas ferroviarias que, en estos momentos, se pueden encontrar en las estaciones de trenes de nuestro país. Todas, para poder tener presencia en ellas, necesitan ser certificadas y homologadas por Adif, organismo responsable de la gestión de esas instalaciones y de toda la red de vías de nuestro país.

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