Protección catódica ¿En qué consiste?

La protección catódica es conocida por ser la más eficiente en la protección de superficies metálicas que se encuentran en permanente contacto con el agua, es el caso de tuberías de todo tipo y muy especialmente en el tratamiento anticorrosión de cascos de barcos. Sin embargo existe otra aplicación de esta tecnología y es como antifouling o antiincrustante, un problema muy importante tanto para el casco como las tuberías del barco en contacto con el mar, como es el caso de las tuberías de refrigeración.

Protección catódica anticorrosión para el casco de barcos

Todo barco está expuesto a la corrosión, como resultado de su exposición permanente con el agua. Este fenómeno ocurre cuando el metal que se utiliza para fabricar las piezas antes mencionadas se deteriora debido a la acción del agua salina del mar y de la tendencia del propio material a volver a condición original de óxidos (estado natural de muchos minerales antes de ser manipulados por el hombre).

Por qué ocurre la corrosión

La corrosión es un proceso electroquímico que ocurre a escala microscópica. Poco a poco, millones de electrones presentes en los átomos de las piezas del barco, comienzan a viajar de una parte del metal a otra. Esto sucede debido a la diferencia de cargas del material en cuestión. Como si de un imán se tratara, los electrones se sienten atraídos por las cargas positivas del polo opuesto. La zona que pierde electrones se denomina ánodo, mientras que la que recibe, se conoce como cátodo.

Intentos para hacer frente a la corrosión

A través del tiempo, los ingenieros de la industria naval han hecho grandes esfuerzos por detener, o al menos atenuar, los efectos de la corrosión en las partes metálicas de los barcos. Son las estructuras que están en contacto con el agua las que generan mayor preocupación. Y no es para menos. La capacidad que tiene una embarcación para flotar y navegar, depende del buen estado del casco, las hélices y los timones.

Por décadas, se han aplicado pinturas especiales en el casco de los barcos, obteniendo resultados discretos. Utilizar los métodos convencionales genera importantes gastos de mantenimiento y reparación de averías. Al ser la corrosión un fenómeno electroquímico, se necesita un método que actúe de esta misma forma para combatirla. Esto es lo que logra la protección catódica por corrientes impresas. Veamos de qué se trata.

Protección catódica anticorrosión

El sistema de protección catódica consta de varios elementos. En primer lugar, cuenta con ánodos que se colocan en sitios específicos del casco. Su función consiste en liberar la carga eléctrica necesaria para compensar la pérdida de electrones que se produce en ciertas regiones del metal. La electricidad viaja a través de la superficie del barco y de la propia agua que rodea a la nave.

Otros componentes, denominados células de referencia, miden el potencial eléctrico de las distintas zonas del casco a fin definir en qué momento se requiere aplicar una corriente eléctrica por medio de los ánodos y, al mismo tiempo, determinar la intensidad de la descarga.

La protección anticorrosión por corrientes impresas no sería posible si no fuera por el panel de control, instalado generalmente en la sala de máquinas, en el caso de los buques. Esta computadora recibe información sobre la diferencia de cargas de las células de referencia y actúa en consecuencia, regulando la potencia de salida de los ánodos. El panel de control posee un monitor que permite a los miembros de la tripulación conocer en tiempo real el funcionamiento de todo el sistema.

También es posible obtener las lecturas antes mencionadas desde cualquier punto del barco. Esto se logra mediante la instalación de un monitor que se conecta al panel de control.

Ahora bien, el casco no es la única pieza del barco que sufre a causa de la corrosión. El cojinete del eje de transmisión, las hélices y los timones también son vulnerables a este enemigo natural. Afortunadamente, estas partes de la maquinaria también pueden recibir la protección catódica por corrientes impresas. Para ello, se coloca un anillo que conecta al eje con el casco. De esta manera, las piezas ensambladas el eje de transmisión recibe los mismos beneficios que el casco.

Siempre que este sistema funcione de forma adecuada, la protección del casco (y otras piezas esenciales) contra la corrosión está prácticamente asegurada durante toda la vida útil del barco. Sin duda, el sistema de protección catódica es uno de los más efectivos hoy en día.